miércoles, marzo 11, 2026

Intereses.

Las guerras suelen surgir de intereses políticos, estratégicos y económicos, aunque muchas veces se expliquen o se justifiquen mediante religión, ideología o identidad cultural.

Las narrativas pueden ser religiosas, ideológicas o patrióticas, pero las decisiones de guerra suelen tomarse por poder, seguridad o intereses materiales.

Las dos anteriores puntualidades se las he consultado a la IA comercial, sin pago. Ella me ha resuelto una duda, sin ser directa ni menos adversa a su matriz creadora. Sin embargo, hoy estamos inmersos en sus decisiones estratégicas que se incrustan en una de las inteligencias del mundo mundial: La inteligencia militar.

Hoy, estamos informándonos de la capacidad de ataque militar que tienen los EE.UU. y su aliado principal en Medio Oriente. Donde el país más controversial de la región, Irán, ha sido atacado y su líder religioso -el cual reemplaza a las democracias, regímenes, dictaduras, califatos, imperios, etc, por una teocracia- fue eliminado por la acción de un bombardeo en su país.

Entonces, ¿cuál es la importancia de Irán? ¿Cambiar su régimen de administración, limitar su expansionismo, ayudar a su población, obtener los recursos de su territorio, destruirlo, invadirlo, someterlo, liberarlo…?

Lo cierto es que lo han atacado y bombardeado. Logrando con ello la reacción de éstos y su respuesta a la agresión. ¿Cómo vemos esto o cómo lo veremos? Acá la narrativa es preponderante, ya que la historia la escriben los victoriosos y la verdad sufre adecuaciones.

El que escribe tiene su posición en el mundo, del fin del mundo: Chile. Desde acá solo se puede interpretar por la información, en contrastes, dada por los analistas de la TV, Radio y uno que otro medio escrito -casi inexistentes en estos tiempos digitalizados- y la información de base que podemos manejar (libros, textos y verdades de cada cual), esperando que ésta no esté tan manipulada por las correcciones de los victoriosos.

Un grande del planeta Tierra, con uno pequeño, pero bien diseminado por el orbe, y en conjunto, han atacado a un grande de una región, del medio oriente, que produce mucha cantidad de petróleo (carburante, por excelencia, que aún utilizan la mayoría de las máquinas)

Las acciones bélicas han sido decisivas y contundentes, advirtiendo que es una manifestación de guerra para provocar cambios en la política y economía que se estaba desarrollando, hasta estos tiempos, en el país atacado. Indicándole a la región quiénes son los que tienen el poder y, luego de el cese de hostilidades, quien pondrá las reglas de colaboración.

Internamente, se necesita a la población para que esté de acuerdo con la nueva situación y las comunicaciones están centradas en derrocar un régimen opresor de la ciudadanía, específicamente en contra de las mujeres y sus libertades. Acá me resuenan dos: “El Estado opresor, es un macho violador” y “A la licuadora la tula violadora”.

También está claro el fenómeno de un ejército, menor, con mucha capacidad de fuego y desplazamiento, más allá de sus fronteras. Esta mesnada, da la posibilidad de tener representación en el desplazamiento terrestre del grande del planeta y así debilitar fronteras y dejar libre el paso de penetración, hasta la capital de cualquier nación cercana al conflicto.

Si Irán, cae, caen todas las demás.

HSQO

lunes, marzo 09, 2026

Del acuerdo al misil

Leyendo del primer acuerdo humano, reconociendo que los individuos se identificaron como bondadosos y no subyugadores, las guerras de hoy parecen ser fabricadas por una instancia, extraordinariamente, fuera del mundo conocido. O que creemos conocer y que se nos presenta en términos morales, conciencia, convivencia, justicia y superveniencia básica; sin embargo, aquello se desautoriza con todo lo que ha avanzado la humanidad, en esta era, en términos bélicos.

Los conflictos son inherentes a las personas, ya que es la interacción entre individuos la que tiene por función iniciar los laberintos de los objetivos, valores, percepciones y/o personalidades. Siendo la comunicación el segundo factor de hostilidades, si es que se torna deficiente y menoscabada. Luego se presentan los recursos que son limitados; las desigualdades de capacidad, poder y fuerzas. Siendo clásico el ingreso de interpretaciones de actores no reconocidos -potencialmente manipulados- que promueven malos entendidos, tensiones y la conciencia negativa: Deseos, orgullos, enojos, miedos, dolores, apatías, culpas y vergüenzas.

Surgen, entonces, las guerras: Beligerancias entre partes que se disputan el dominio, control y administración de algo. Promoviendo operaciones ofensivas para avanzar en conflagraciones que logren los objetivos de la conciencia negativa, antes detallada.

Obviamente, en contra partida a la conciencia negativa, surge la positiva y participa de la guerra para rechazar al adversario, con su razonamiento positivo: Valor, neutralidad, aceptación, razón, amor, alegría, paz e iluminación. Equilibrando capacidades y no dejando que las fuerzas le ganen al poder.

Luego que todo ello se ha fomentado, alimentado y luego visto salir, lo único claro es que se van las guerras surgir. Enfrentamientos de todo tipo que llevan, a las partes en contraposición, a infringirse daños, pérdidas, desgaste y por último la rendición.

En las guerras de hoy, la tecnología social, ha llevado a una reinterpretación de todo. Se han acabado las fronteras físicas, en la primera oleada de penetración, para obtener el favor de la población a conquistar. La antigua propaganda que viajaba en la voz de las personas, los libros, revistas, mensajes de radio, programas de televisión, etc. ya es obsoleta (aunque el mundo tiene para rato con todas las técnicas, habidas y por haber)

La bondad y la crueldad se están mezclando con anticipación. La naturaleza humana se está llevando hasta los términos más contradictorios, para evitar que tengan posibilidades de acuerdos, convenios, alianzas, coaliciones, unidad, cohesión, etc.

Luego vienen las presiones externas que requieren la obediencia interna. Los que habitan al interior se ven amenazados por el exterior. El exterior, al tener capacidad de ingresar narrativa en el torrente social interno de una nación, desestabiliza a las masas -las cuales son la mayoría- dejando sin capacidad de acción, por volumen, a los sistemas de seguridad y control.

Ingresan más negatividad que positividad, regando con su capacidad tecnológica los odios, dolores y apatías, exacerbando a la población que mueve la maquinaria que hace funcionar al país. Una instancia que deja al país vulnerable para que sea atacado en los pilares de su fuerza moral y poder de repulsión a las ofensivas tradicionales.

Surgen, entonces, las agresiones a distancia. Golpes que pueden ser propinados desde una lejanía que solo lo permite la tecnología de hoy. Lanzando cohetes de diferentes características que tienen un propósito en común: destrucción de su objetivo. Vertiginosamente, se ha pasado de los primeros acuerdos a los conflictos grupales, terminando con la negociación tecnológica por la vía de la intromisión en los torrentes de comunicación de una población y el impacto certero de un cohete proyectil, llamado misil, que es guiado por tecnologías físicas y digitales.

HSQO

 
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